El riesgo de infarto y ictus aumenta hasta un 30% con el frío: descubre las medidas urgentes que debes tomar y cómo proteger el corazón
Los casos de infarto llegan a aumentar un 30% en los días más fríos; una cardióloga explica los mecanismos del cuerpo, los síntomas silenciosos y cómo cuidar la salud en invierno.
Las estimaciones del Instituto Nacional de Cardiología (INC) indican que los casos de infarto de miocardio pueden aumentar hasta un 30% en los días fríos, mientras que los registros de accidentes cerebrovasculares (ACV) registran aumentos de hasta un 20%.
En Brasil, donde las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte, con cerca de 400 000 fallecimientos al año, es importante redoblar la atención ante la llegada de frentes fríos, que actúan como desencadenantes de cuadros graves, impulsados tanto por reacciones fisiológicas automáticas del organismo como por el desconocimiento de los factores de riesgo previos por parte de la población.
¿Por qué el frío agrava los problemas cardiovasculares?
Desde el punto de vista biológico, el descenso de la temperatura activa un mecanismo de defensa contra la hipotermia. Para mantener la temperatura de los órganos vitales, el sistema nervioso provoca la vasoconstricción, es decir, el estrechamiento de los vasos sanguíneos periféricos de la piel y las extremidades.
“Cuando baja la temperatura, el cuerpo activa un reflejo de supervivencia. Esta ‘contracción’ de los vasos sanguíneos aumenta la resistencia de la sangre, lo que hace que suba la presión arterial y obliga al corazón a trabajar más rápido y con más fuerza”, explica la Dra. Egle Costa Oppi, directora médica ejecutiva de Biolab Farmacêutica y cardióloga del Hcor.
La situación se ve agravada por un factor conductual frecuente en los meses más fríos: una menor ingesta de agua. “La combinación de hipertensión y sangre más espesa puede provocar la rotura de una placa de grasa preexistente. El coágulo que se forma para ‘reparar’ esa rotura puede obstruir una arteria del corazón, provocando un infarto, o una arteria del cerebro, causando un ictus”, advierte la doctora.
¿Quién corre más riesgos?
La vulnerabilidad durante el invierno afecta con especial intensidad a un grupo concreto que suele pasar por alto el peligro: los adultos de entre 35 y 55 años. Según datos del Ministerio de Sanidad y de la Sociedad Brasileña de Cardiología, alrededor del 30% de los adultos brasileños padecen hipertensión, pero aproximadamente tres de cada diez personas diagnosticadas ni siquiera sabían que padecían la enfermedad antes de sufrir un episodio agudo.
Además, las estimaciones indican que casi el 70% de la población desconoce sus niveles de colesterol. La cardióloga destaca que muchos adultos de este grupo de edad se consideran sanos por no someterse a revisiones rutinarias, pero padecen alteraciones asintomáticas.
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