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Los cólicos del lactante no son una enfermedad, pero pueden tratarse con fórmulas especiales en ausencia de lactancia materna

Publicado en 20 de junio de 2020

Los cólicos del lactante producen escalofríos a la mayoría de los padres, porque, aunque no son graves desde el punto de vista médico, tienen un impacto significativo en la calidad de vida de los recién nacidos y de toda la familia.

"Como el cólico no es una enfermedad, no existe tratamiento. Sin embargo, es posible mejorar el estado de los bebés utilizando fórmulas nutritivas cuando ya no reciben leche materna. Hay varias opciones en el mercado. Es aconsejable buscar una fórmula específica, ya que así es posible conseguir una acción eficaz y garantizar una nutrición adecuada para el pequeño paciente", explica el Prof. Dr. Fábio Ancona, pediatra especializado en nutrición infantil.

El cólico es un trastorno funcional del aparato digestivo, frecuente en la primera infancia, porque poco después del nacimiento el organismo del bebé no está completamente desarrollado. Una de las consecuencias es el exceso de gases o la desincronización de las deposiciones, que son las causas del dolor abdominal.

A la hora de utilizar fórmulas nutricionales específicas, siempre es necesario acudir al médico, ya que el niño no debe tener ningún problema como consecuencia de su uso. Lo ideal es utilizar productos con bajo contenido en lactosa, para no sobrepasar la capacidad digestiva del bebé y evitar la fermentación en el colon, que genera gases e hinchazón. Como este paciente ya no es alimentado por la madre, es necesario ofrecerle una proporción de proteínas similar a la de la leche materna.

"Estudios realizados en más de 600 lactantes han demostrado una reducción de los síntomas de los cólicos en los pequeños que utilizaron una fórmula específica. Nada menos que 87% de los niños evaluados presentaron una reducción de la afección en el primer mes de uso", señala el Prof. Dr. Fábio Ancona.

Los síntomas más frecuentes del cólico son el llanto ininterrumpido, acompañado de movimientos de piernas y brazos que indican que el niño siente dolor. En estas situaciones, la familia tiende a estresarse y a recurrir a simpatías, recetas e indicaciones sin pruebas científicas. Lo más importante es pedir al pediatra el consejo más adecuado para resolver el problema y los suplementos bajos en lactosa son una excelente opción.

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