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Salud articular de perros y gatos: por qué hay que prestar atención a la movilidad de la mascota antes de que aparezcan los primeros síntomas

Publicado en 20 de agosto de 2026

Alrededor del 20% de los perros mayores de un año padecen algún grado de enfermedad articular degenerativa, según las estimaciones recopiladas en el estudio de Kampa (2023) y en la bibliografía especializada. En los gatos, la situación es aún más silenciosa: los estudios radiográficos del Manual Veterinario MSD muestran que hasta el 90% de los felinos mayores de 12 años presentan signos de afectación articular, aunque la mayoría de los propietarios nunca perciben ningún cambio en el comportamiento del animal. Estas cifras revelan que la salud articular de perros y gatos es un ámbito en el que el desgaste avanza antes de que aparezca cualquier síntoma visible.

El problema radica precisamente en que pasa desapercibido. A diferencia de una herida o de un episodio de vómitos, el malestar articular se instala de forma gradual. El perro que ya no se sube al sofá o el gato que ha dejado de saltar a la estantería rara vez despiertan una preocupación inmediata. El dueño tiende a atribuir estos cambios al envejecimiento natural, cuando en realidad pueden indicar pérdida de cartílago, inflamación crónica o displasia en fase inicial. La pregunta que surge es: si ya cuidas tu propia salud de forma preventiva, ¿por qué esperar a los primeros síntomas para prestar atención a la movilidad de tu mascota?

Vamos a repasar la estructura de las articulaciones de perros y gatos, identificar los factores de riesgo de desgaste prematuro, describir los síntomas que se pueden observar en casa y explicar cómo los suplementos articulares recomendados por el veterinario encajan en una estrategia de prevención. La clave es la misma que ya guía a quienes se preocupan por su propia salud de forma preventiva: actuar antes de que el problema se agrave.

Cómo funcionan las articulaciones de los perros y los gatos

La articulación es el punto de unión entre dos o más huesos. Para que el movimiento se produzca sin fricción, esta región cuenta con una capa de cartílago articular que recubre los extremos óseos, un líquido llamado líquido sinovial, que lubrica y nutre el cartílago, y una cápsula articular que mantiene todo en su sitio.

El cartílago articular está compuesto principalmente por agua, colágeno de tipo II —un componente importante del cartílago articular, relacionado con la salud de las articulaciones y el mantenimiento de la movilidad— y proteoglicanos (que proporcionan soporte estructural, hidratación y resistencia a la compresión en tejidos como la piel, los cartílagos y los vasos sanguíneos). 

No tiene vasos sanguíneos ni terminaciones nerviosas, lo que implica dos cosas importantes: su nutrición depende del líquido sinovial y, cuando se produce una lesión, el animal no siente dolor en el cartílago en sí. El dolor surge cuando el desgaste afecta a estructuras adyacentes, como el hueso subcondral, la membrana sinovial o los ligamentos.

Tanto en perros como en gatos, el equilibrio entre la producción y la degradación de los componentes del cartílago determina la salud de la articulación. Cuando la degradación supera la capacidad de reparación, se inicia un proceso degenerativo que puede derivar en osteoartritis, la forma más común de enfermedad articular en animales pequeños.

¿Qué es la osteoartritis en las mascotas?

La osteoartritis es una enfermedad articular degenerativa, crónica y progresiva. Se caracteriza por la pérdida gradual del cartílago, la inflamación de la membrana sinovial, la exposición del hueso inervado y, en estadios avanzados, la formación de osteofitos (protuberancias óseas anormales). Es la principal causa de dolor crónico en los perros y una de las afecciones más infradiagnosticadas en los gatos.

Factores que aumentan el riesgo de problemas articulares en las mascotas

Algunos animales tienen una predisposición que hace que sus articulaciones sean más vulnerables al desgaste. Conocer estos factores permite tomar medidas preventivas y hablar con el veterinario sobre estrategias de prevención.

  • Raza y tamaño: Los perros de gran tamaño y las razas gigantes, como el labrador retriever, el pastor alemán, el golden retriever y el rottweiler, presentan una mayor incidencia de displasia coxofemoral y displasia de codo. En los gatos, razas como el Maine Coon y el Scottish Fold tienen predisposición genética a sufrir problemas articulares.
  • Sobrepeso y obesidad: El sobrepeso aumenta la carga mecánica sobre las articulaciones y favorece una inflamación sistémica de bajo grado, lo que acelera el desgaste del cartílago. Este es uno de los factores de riesgo más modificables.
  • Edad: La capacidad de regeneración del cartílago disminuye con la edad. A medida que envejecen, los perros y los gatos requieren una atención especial, aunque el proceso degenerativo puede comenzar mucho antes.
  • Traumas y lesiones previas: Las fracturas articulares, las roturas del ligamento cruzado y las luxaciones de la rótula alteran la biomecánica de la articulación y favorecen la aparición de osteoartritis secundaria.
  • Displasia articular: La displasia es una malformación en el desarrollo de la articulación, más frecuente en la cadera y los codos de los perros. Provoca un desajuste entre las superficies articulares, acelera el desgaste del cartílago y puede manifestarse ya en animales jóvenes.
  • Sedentarismo o actividad física excesiva: La falta de ejercicio debilita la musculatura de soporte, mientras que las actividades de alto impacto repetitivo pueden sobrecargar las articulaciones predispuestas.

¿Qué es la displasia articular?

La displasia es un término que se utiliza para describir el desarrollo anómalo de una articulación. En los perros, la displasia coxofemoral, que afecta a la cadera, es una de las formas más conocidas y se caracteriza por la laxitud o inestabilidad de la articulación, pudiendo evolucionar hacia el desgaste articular y la osteoartritis, según el Manual Veterinario Merck. La displasia de codo también implica alteraciones en el desarrollo articular y puede provocar dolor, cojera y enfermedad articular degenerativa. El diagnóstico debe realizarse mediante una evaluación clínica veterinaria y pruebas de imagen, especialmente radiografías, de acuerdo con los criterios técnicos utilizados en radiología veterinaria.

Síntomas de molestias articulares que puedes detectar en casa

El problema del malestar articular es que se disfraza de “pereza”, “edad” o “cambio de humor”. Los perros y los gatos son animales que tienden a ocultar el dolor, especialmente los felinos. Aun así, hay señales de comportamiento que un dueño atento puede identificar.

En los perros

  • Dificultad para levantarse tras los periodos de descanso, sobre todo por la mañana.
  • Clamación (cojera) intermitente, que empeora tras hacer ejercicio o en días fríos.
  • Rechazo a subir escaleras, subirse al coche o al sofá.
  •  Disminución del interés por los juegos y los paseos.
  • Lambido excesivo en una articulación concreta.
  • Cambio de postura al sentarse o acostarse.
  • Irritabilidad al tocar una zona concreta.

En los gatos

  • Reducción o abandono del hábito de saltar (estanterías, camas, ventanas).
  • Dificultad para entrar y salir de la caja de arena, sobre todo si tiene los bordes altos.
  • Disminución de la higiene personal (el gato deja de lamerse en determinadas partes del cuerpo).
  • Postura rígida al caminar o al levantarse.
  •  Más tiempo en reposo y menor interacción con el entorno.
  • Cambio de comportamiento: los gatos que antes eran sociables pueden volverse más retraídos.
  • Uñas más largas de lo habitual, debido a la disminución del comportamiento de arañar.

Cualquiera de estos síntomas, ya sea de forma aislada o combinada, justifica una visita al veterinario. El tutor es quien mejor conoce la rutina del animal y, por ello, desempeña un papel fundamental en la detección precoz.

Diferencias entre la salud articular de los perros y la de los gatos

Aunque la estructura articular es similar en ambas especies, existen diferencias relevantes en la forma en que se manifiesta y se percibe el desgaste.

Los perros suelen manifestar el dolor de forma más evidente. La cojera, la dificultad para moverse y los gemidos son signos que muchos dueños reconocen. Además, la displasia coxofemoral y la rotura del ligamento cruzado son afecciones bien documentadas y que se detectan con frecuencia en razas de riesgo.

Los gatos son expertos en ocultar su malestar. El dolor articular en los felinos rara vez se traduce en una cojera evidente. El gato simplemente deja de hacer aquello que le duele: deja de saltar, deja de jugar, deja de explorar. Esta adaptación silenciosa hace que la enfermedad articular en los gatos esté significativamente infradiagnosticada. Los estudios indican que la prevalencia real de la osteoartritis felina es muy superior al número de diagnósticos clínicos realizados.

Otra diferencia importante radica en el enfoque terapéutico. Los gatos son más sensibles a determinados antiinflamatorios que se utilizan en los perros, lo que hace que la elección del tratamiento y de los suplementos sea un proceso que requiere una evaluación veterinaria individualizada.

El papel de los suplementos articulares en la rutina diaria de las mascotas

Los suplementos articulares para mascotas son una herramienta de apoyo que tiene como objetivo aportar nutrientes relacionados con el cartílago. Sin embargo, antes de hablar de ello, conviene hacer una advertencia basada en la evidencia: las medidas cuyo efecto sobre la salud articular de perros y gatos está mejor demostrado van más allá de los suplementos, teniendo en cuenta especialmente el control del peso, el ejercicio adecuado y el seguimiento veterinario.

Entre los suplementos, los ácidos grasos omega-3 (aceite de pescado) son los que cuentan con mayor evidencia de sus beneficios. Por su parte, la glucosamina y la condroitina, a pesar de ser muy populares, cuentan con una evidencia científica más débil e inconsistente, tal y como se detalla a continuación. Ningún suplemento sustituye al tratamiento veterinario; cuando se utilizan, es como complemento de una estrategia más amplia, siempre bajo supervisión profesional.

¿Qué es la glucosamina?

La glucosamina es un aminoazúcar presente de forma natural en el organismo, que se utiliza como sustrato para la síntesis de glicosaminoglicanos y proteoglicanos, componentes de la matriz del cartílago articular. En los suplementos, la glucosamina se presenta en forma de sulfato o clorhidrato. El objetivo es proporcionar sustrato al cartílago, aunque los estudios clínicos en perros y gatos no han confirmado de forma consistente ningún beneficio sobre el dolor o la movilidad.

¿Qué es la condroitina?

La condroitina (sulfato de condroitina) es un glicosaminoglicano presente en el cartílago articular. Gracias a su capacidad para retener agua, contribuye a las propiedades mecánicas del cartílago, incluida su resistencia a la compresión. En los suplementos, suele combinarse con la glucosamina. Cabe señalar, sin embargo, que revisiones recientes no han encontrado pruebas sólidas de que esta combinación reduzca el dolor o preserve el cartílago en perros y gatos.

A la hora de plantearse la posibilidad de tomar suplementos

La decisión de iniciar un tratamiento con suplementos para las articulaciones debe partir siempre del veterinario, quien evaluará el historial del animal, la presencia de factores de riesgo y el estado de salud de sus articulaciones. Entre las situaciones en las que suele considerarse la administración de suplementos se incluyen:

  • Animales de razas con predisposición a la displasia o a enfermedades articulares.
  • Perros y gatos de edad avanzada, como parte de una rutina de cuidados preventivos.
  • Mascotas con sobrepeso, para reducir el impacto del exceso de peso sobre las articulaciones.
  • Animales en proceso de recuperación tras lesiones ortopédicas o cirugías articulares.
  • Mascotas que ya muestran los primeros signos de rigidez o disminución de la movilidad.

Es importante destacar que los suplementos para las articulaciones no constituyen un tratamiento aislado. Forman parte de un conjunto de medidas que puede incluir el control del peso, ejercicio adecuado, control del entorno y, cuando sea necesario, medicación recetada por el veterinario.

Cuándo acudir al veterinario para que evalúe la movilidad de la mascota

Lo más recomendable es no esperar a que aparezcan los síntomas. Las revisiones periódicas con evaluación ortopédica son especialmente importantes para los animales de razas propensas a padecer estas afecciones, las mascotas con antecedentes de lesiones articulares y los perros y gatos que están entrando en la tercera edad.

Sin embargo, hay situaciones que requieren una consulta específica y más urgente:

  • Clamación persistente o que empeora con el paso de los días.
  • Se niega a moverse o muestra una dificultad evidente para levantarse.
  • Hinchazón, calor o sensibilidad al tacto en una articulación.
  • Cambio de comportamiento brusco, como agresividad al ser manipulado.
  • Pérdida progresiva de masa muscular en una o más extremidades.

El veterinario puede solicitar pruebas complementarias, como radiografías, para evaluar el estado de las articulaciones y determinar el mejor tratamiento. Cuanto antes se detecte el problema, mayores serán las posibilidades de un tratamiento eficaz y de preservar la calidad de vida del animal.

La misma lógica de prevención que rige el cuidado de nuestra propia salud se aplica a las mascotas. Acudir a revisiones periódicas, observar cambios sutiles en el comportamiento y consultar con el veterinario la necesidad de tomar suplementos o realizar ajustes en la rutina son medidas que marcan la diferencia antes de que el desgaste articular llegue a limitar sus capacidades.

Adaptado de la Asociación Americana de Hospitales Veterinarios (AAHA) y la Fundación Morris Animal. 

Preguntas frecuentes sobre la salud articular de perros y gatos

¿Funcionan los suplementos articulares para perros?

La respuesta sincera es: depende, y los datos científicos son menos favorables de lo que sugiere su popularidad. En el caso de la glucosamina y la condroitina, los estudios clínicos más rigurosos realizados en perros no han confirmado un beneficio consistente sobre el dolor o la movilidad, y las revisiones recientes desaconsejan recurrir a ellos como tratamiento para la osteoartritis. Por su parte, los suplementos de omega-3 (aceite de pescado) cuentan con mejores datos científicos. En cualquier caso, ningún suplemento actúa por sí solo: lo que más protege las articulaciones es mantener el peso ideal, proporcionar ejercicio adecuado y llevar al animal al veterinario, que es quien debe evaluar si conviene administrarle algún suplemento y, en caso afirmativo, cuál es el más adecuado para tu perro.

¿Se puede dar a un gato un suplemento para las articulaciones?

Sí, existen suplementos articulares formulados específicamente para gatos. Dado que los felinos son más sensibles a determinadas sustancias, es fundamental que el producto sea recomendado por el veterinario. La suplementación puede resultar especialmente importante para los gatos de edad avanzada, que presentan una alta prevalencia de enfermedades articulares degenerativas, a menudo sin signos clínicos evidentes.

¿Cómo puedo saber si mi mascota tiene displasia?

La displasia articular se diagnostica mediante un examen clínico y radiográfico realizado por el veterinario. Síntomas como dificultad para levantarse, cojera, reticencia a hacer ejercicio y dolor al palpar la cadera o el codo pueden indicar la presencia de esta afección. En razas predispuestas, puede recomendarse una evaluación radiográfica preventiva ya en la etapa juvenil del animal, antes de que aparezcan los síntomas.

¿A partir de qué edad debo preocuparme por las articulaciones de mi mascota?

No hay una edad concreta, ya que el riesgo depende de factores como la raza, el tamaño, el peso y los antecedentes de lesiones. En animales de razas con predisposición, el seguimiento puede comenzar antes, según las indicaciones del veterinario.

¿Cuál es la diferencia entre la condroitina y la glucosamina?

La glucosamina es un aminoazúcar que sirve de sustrato para la formación de los componentes del cartílago. La condroitina es un glicosaminoglicano que ayuda a retener agua en el cartílago y contribuye a sus propiedades mecánicas, incluida su resistencia a la compresión. En los suplementos para las articulaciones, ambas suelen combinarse, ya que actúan mediante mecanismos teóricamente complementarios. No obstante, es importante saber que los estudios clínicos en perros y gatos no han demostrado de forma consistente que esta combinación preserve el cartílago o reduzca el dolor; por ello, la decisión de utilizarlas debe tomarla el veterinario.

¿Puede la obesidad en las mascotas causar problemas articulares?

Sí. El sobrepeso aumenta la carga mecánica sobre las articulaciones y contribuye a una inflamación crónica de bajo grado, dos factores que aceleran el desgaste del cartílago. Mantener a la mascota en su peso ideal es una de las medidas preventivas más eficaces para proteger la salud articular de perros y gatos. El veterinario puede orientarte sobre el peso adecuado y el plan de alimentación más adecuado para cada animal.

Fuentes consultadas


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https://www.merckvetmanual.com/musculoskeletal-system/arthropathies-and-related-disorders-in-small-animals/elbow-dysplasia-in-dogs
https://abrv.org.br/cbrv/normas-do-colegio-brasileiro-de-radiologia-veterinaria-cbrv-para-avaliacao-da-displasia-coxofemoral-e-de-cotovelos-em-caes/

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