Presión arterial: cuáles son los valores de referencia y cuándo hay que preocuparse
La presión arterial es uno de los parámetros más utilizados para evaluar la salud cardiovascular, pero no siempre se comprenden con claridad las cifras que aparecen en el tensiómetro. Cuando alguien dice que la presión es “12 por 8”, por ejemplo, se refiere a 120 por 80 mmHg. Este resultado indica la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias en dos momentos del ciclo cardíaco.
Según la Encuesta Nacional de Salud de 2019, realizada por el IBGE en colaboración con el Ministerio de Sanidad, el 23,9% de las personas de 18 años o más en Brasil declararon haber recibido un diagnóstico médico de hipertensión arterial. La misma encuesta muestra que la hipertensión arterial se vuelve más frecuente con la edad, pero esto no significa que los valores elevados deban considerarse normales solo porque la persona haya envejecido.
A continuación, te explicamos qué significan los principales valores de referencia, cómo se mide la presión arterial y en qué situaciones es importante acudir a un profesional sanitario.
¿Qué es la presión arterial?
La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Según la Asociación Americana del Corazón (AHA), esta medida se compone de dos cifras: la presión sistólica, que corresponde al momento en que el corazón se contrae, y la presión diastólica, que corresponde al momento de relajación del músculo cardíaco entre latidos.
La hipertensión arterial se produce cuando la presión se mantiene elevada de forma persistente. La Organización Mundial de la Salud define la hipertensión como una presión en los vasos sanguíneos de 140/90 mmHg o más. Esta afección puede ser grave si no se trata y muchas personas no presentan síntomas, por lo que la medición es la única forma de saber si la presión está elevada.
¿Cómo interpretar los valores de la presión arterial?
La presión arterial se mide en milímetros de mercurio, lo que se indica con la abreviatura mmHg. El primer número es la presión sistólica. El segundo es la presión diastólica.
En la práctica, una presión de 120/80 mmHg suele denominarse coloquialmente “12 por 8”. Aunque esta forma simplificada es habitual, en los textos sobre salud es más seguro indicar los valores completos en mmHg, ya que es la forma que se utiliza en las directrices y los documentos técnicos.
Según la Guía Brasileña sobre Hipertensión Arterial 2025, la clasificación de la presión arterial en adultos, cuando se mide en la consulta, considera que la PA es normal cuando la presión sistólica es inferior a 120 mmHg y la diastólica inferior a 80 mmHg; prehipertensión cuando la sistólica se sitúa entre 120 y 139 mmHg y/o la diastólica entre 80 y 89 mmHg; e de hipertensión arterial cuando la presión en la consulta es igual o superior a 140 mmHg sistólica y/o 90 mmHg diastólica, con confirmación en dos ocasiones diferentes y clasificación en los estadios 1, 2 y 3 según el valor más alto de presión sistólica o diastólica.
¿Existe una presión arterial normal según la edad?
En el caso de los adultos, es más adecuado hablar de clasificación de la presión arterial que de “presión normal según la edad”. El envejecimiento puede estar asociado a un aumento de la presión sistólica, en parte debido a alteraciones en los vasos sanguíneos a lo largo del tiempo, pero eso no significa que los valores elevados deban considerarse automáticamente normales.
La Asociación Americana del Corazón (AHA) señala que, con la edad, la presión sistólica tiende a aumentar debido a factores como una mayor rigidez de las arterias grandes y una mayor acumulación de placa a lo largo del tiempo. No obstante, la interpretación de los valores debe tener en cuenta el contexto clínico, los antecedentes individuales, los factores de riesgo y la forma en que se realizó la medición.
Por eso, una tabla por grupos de edad puede confundir al lector si da a entender que las tensiones más altas son aceptables en las personas mayores. Lo más adecuado es presentar los rangos de clasificación y recalcar que la evaluación debe realizarla un profesional sanitario.
Clasificación general de la presión arterial en adultos
| Clasificación | Presión sistólica | Presión diastólica |
| PA normal | inferior a 120 mmHg | inferior a 80 mmHg |
| Prehipertensión | entre 120 y 139 mmHg | entre 80 y 89 mmHg |
| Hipertensión arterial | igual o superior a 140 mmHg | igual o superior a 90 mmHg |
Importante: una única medición no debe utilizarse para establecer un diagnóstico por sí sola. Según el PCDT, la evaluación diagnóstica debe realizarse en una consulta médica, repitiendo las mediciones y analizando el riesgo cardiovascular, salvo en situaciones específicas en las que los valores sean muy elevados o haya signos de mayor gravedad.
¿Se puede padecer hipertensión en adultos jóvenes?
Sí. Aunque la hipertensión es más frecuente a medida que se envejece, también puede aparecer en adultos jóvenes. La OMS señala factores como la edad, la genética, el sobrepeso, el sedentarismo, una dieta rica en sal y el consumo excesivo de alcohol entre los factores asociados a un mayor riesgo de hipertensión.
Por eso, esperar a cumplir los 50 o 60 años para medirse la tensión arterial puede retrasar la detección de alteraciones. Las mediciones periódicas ayudan a detectar cambios antes de que surjan complicaciones.
¿Qué síntomas hay que tener en cuenta?
Es posible que la hipertensión no presente síntomas. Según la OMS, la única forma de saber si la presión arterial está elevada es tomándosela.
Algunos síntomas, cuando se presentan junto con valores muy elevados de presión arterial, requieren atención inmediata. La Asociación Americana del Corazón (AHA) recomienda acudir a urgencias cuando la presión arterial supera los 180/120 mmHg y se presentan síntomas como dolor en el pecho, dificultad para respirar, dolor de espalda, debilidad, alteraciones en la visión o dificultad para hablar.
Síntomas como dolor de cabeza, mareos, visión borrosa, dificultad para respirar o dolor en el pecho pueden tener diferentes causas. Por ello, no deben utilizarse de forma aislada para diagnosticar la hipertensión. Cuando son persistentes, intensos o están asociados a una presión arterial elevada, deben ser evaluados por un profesional sanitario.

¿Cómo medir la presión arterial en casa?
La medición de la tensión arterial en casa puede ayudar en el seguimiento, siempre que se realice correctamente. La Asociación Americana del Corazón (AHA) recomienda interpretar los resultados con la ayuda de un profesional sanitario, ya que solo los médicos u otros profesionales cualificados pueden confirmar el diagnóstico de hipertensión.
En general, hay algunas precauciones que ayudan a reducir los errores de medición:
• utilizar un dispositivo homologado, preferiblemente de brazo;
• sentarse con la espalda apoyada y los pies en el suelo;
• mantener el brazo a la altura del corazón;
• descansar unos minutos antes de la medición;
• evitar tomar la medida justo después de un esfuerzo físico, un estrés intenso o el consumo reciente de estimulantes;
• Anotar los valores para mostrárselos al profesional sanitario.
Si los resultados siguen siendo elevados, lo mejor es acudir al médico en lugar de modificar los hábitos, la medicación o el comportamiento por cuenta propia.
¿Con qué frecuencia hay que medirse la tensión arterial?
La frecuencia depende del perfil de cada persona. Quienes ya tengan un diagnóstico de hipertensión, diabetes, enfermedad renal, antecedentes familiares significativos u otros factores de riesgo pueden necesitar un seguimiento más estrecho. Las personas sin diagnóstico y sin factores de riesgo también se benefician de controles periódicos en las consultas rutinarias.
Lo más importante es no interpretar una medición aislada fuera de contexto. Si la presión es elevada en más de una ocasión, o si hay síntomas asociados a valores muy altos, es necesario acudir a un profesional para que te evalúe.
Hábitos que ayudan a controlar la presión arterial
Los cambios en el estilo de vida pueden formar parte del cuidado cardiovascular. Según la OMS, factores como el sedentarismo, una dieta rica en sal, el sobrepeso y el consumo excesivo de alcohol aumentan el riesgo de hipertensión.
Entre las medidas que suelen recomendarse en las estrategias de prevención y control se encuentran reducir el consumo de sal, mantener una rutina de actividad física según las indicaciones de un profesional, llevar una alimentación equilibrada, evitar el tabaquismo, moderar el consumo de alcohol, cuidar el sueño y controlar afecciones como la diabetes, el colesterol alto y la enfermedad renal.
Estas medidas no sustituyen al tratamiento médico cuando este está indicado. En el caso de las personas con hipertensión diagnosticada, el plan de cuidados debe ser individualizado.
Preguntas frecuentes sobre la presión arterial
¿Cuál es la presión arterial normal para una persona de 30 años?
En los adultos, la clasificación no varía únicamente en función de la edad. Una presión inferior a 120/80 mmHg se considera óptima según la clasificación utilizada por el PCDT de Hipertensión Arterial Sistémica. Los valores iguales o superiores a 140/90 mmHg, cuando se confirman en una evaluación clínica, se incluyen en la clasificación de hipertensión arterial sistémica.
¿Una presión de 14 por 9 es alta?
Una presión de 140/90 mmHg corresponde al inicio del rango de hipertensión arterial según la clasificación para adultos utilizada por el PCDT. Esto no significa que una sola medición sea suficiente para establecer el diagnóstico, pero indica la necesidad de que un profesional sanitario realice una evaluación, especialmente si el valor se repite.
¿Cómo puedo saber si mi tensión arterial es normal sin ir al médico?
Tomarse la tensión en casa puede ser útil, pero no sustituye a una evaluación profesional. La Asociación Americana del Corazón (AHA) insiste en que solo un médico u otro profesional sanitario puede confirmar el diagnóstico de hipertensión y evaluar si la tensión se encuentra dentro de los valores adecuados para cada persona.
¿Pueden los jóvenes tener hipertensión?
Sí. La hipertensión puede aparecer en adultos jóvenes, sobre todo cuando existen factores de riesgo como antecedentes familiares, sobrepeso, sedentarismo, una dieta rica en sal o un consumo excesivo de alcohol.
¿Cuándo hay que acudir al médico con urgencia?
La Asociación Americana del Corazón (AHA) recomienda acudir inmediatamente al médico cuando la presión arterial supera los 180/120 mmHg y se presentan síntomas como dolor en el pecho, dificultad para respirar, debilidad, alteraciones en la visión o dificultad para hablar. En estos casos, se recomienda acudir al servicio de urgencias.
Este contenido tiene carácter informativo y educativo. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento médico. Si tienes alguna duda sobre tus valores de presión arterial, acude a un profesional sanitario.
Fuentes consultadas