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Diferencia entre infarto y paro cardíaco: qué significa cada uno y por qué confundirlos puede costar tiempo

Publicado en 8 de septiembre de 2026

En Brasil, las enfermedades cardiovasculares se encuentran entre los principales retos de salud pública. Según la Red BiblioSUS, del Ministerio de Sanidad, los problemas cardiovasculares causaron unas 400 000 muertes en el país en 2022. Dentro de este ámbito, hay dos situaciones que suelen generar miedo y confusión: el infarto y el paro cardíaco. Aunque a menudo se utilizan como sinónimos, no significan lo mismo.

La diferencia no es solo de nombre. La Asociación Americana del Corazón explica que el infarto se produce cuando se bloquea el flujo sanguíneo al corazón, mientras que el paro cardíaco se produce cuando hay un fallo eléctrico que hace que el corazón deje de bombear sangre de forma eficaz. En términos sencillos: el infarto suele producirse cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del corazón; por su parte, el paro cardíaco se produce cuando el corazón deja de bombear sangre de forma eficaz.

Comprender esta distinción ayuda a reconocer los síntomas, llamar al servicio de emergencias y actuar con mayor seguridad. Este contenido explica cómo se produce cada situación, a qué síntomas hay que prestar atención y qué medidas iniciales se recomiendan en una situación de urgencia. Estas orientaciones tienen fines educativos y no sustituyen la atención médica.

Puntos principales

Según la Asociación Americana del Corazón, hay algunos datos que son esenciales para distinguir entre un infarto y un paro cardíaco: 

  • El infarto se produce cuando una arteria obstruida impide que la sangre llegue a una parte del corazón.
  • El paro cardíaco se produce cuando un fallo eléctrico en el corazón provoca un ritmo cardíaco irregular y el corazón deja de bombear sangre de forma eficaz.
  • Un infarto puede provocar un paro cardíaco, pero no todos los paros cardíacos se deben a un infarto.
  • En caso de infarto, pueden aparecer dolor en el pecho, dificultad para respirar, sudor frío, náuseas, mareos o cansancio inusual.
  • En caso de paro cardíaco, la persona suele desmayarse, no responde y no respira con normalidad.
  • En caso de sospecha de infarto o paro cardíaco, se debe llamar inmediatamente a los servicios de emergencia.
Infografía sobre la diferencia entre un infarto y un paro cardíaco, con síntomas y consejos para situaciones de emergencia.

Infarto y paro cardíaco: ¿por qué tanta gente los confunde?

La confusión entre infarto y paro cardíaco es habitual, ya que ambos pertenecen al ámbito cardiovascular y pueden presentarse juntos en situaciones graves. Sin embargo, los mecanismos son diferentes. Según la Asociación Americana del Corazón, en un infarto el corazón no suele dejar de latir. El principal problema es la obstrucción del flujo sanguíneo, que reduce o interrumpe el suministro de oxígeno a una parte del músculo cardíaco y puede provocar la muerte de las células de esa zona. En el paro cardíaco, el corazón deja de bombear sangre adecuadamente al cerebro, los pulmones y otros órganos, y la persona pierde el conocimiento de forma repentina.

Para quienes padecen factores de riesgo, como hipertensión, colesterol alto, diabetes, tabaquismo o antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares, esta diferencia resulta práctica. Reconocer el cuadro clínico con mayor claridad puede facilitar la comunicación con el SAMU 192 y la respuesta durante los primeros minutos.

¿Qué es un infarto y cómo se produce?

El infarto agudo de miocardio se produce cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del músculo cardíaco. Según el NHLBI/NIH, el dolor o las molestias en el centro o en el lado izquierdo del pecho son el síntoma más común, pero el cuadro también puede incluir dificultad para respirar, náuseas, sudoración fría, mareos y dolor en el brazo, la espalda, la mandíbula o el cuello.

En la mayoría de los casos, el infarto está relacionado con la enfermedad coronaria y la aterosclerosis, un proceso en el que se acumulan placas en las arterias. Cuando una placa se rompe o sufre alteraciones en su superficie, puede formarse un coágulo y producirse un bloqueo parcial o total del flujo sanguíneo. Sin suficiente oxígeno, parte del músculo cardíaco puede sufrir daños.

Durante un infarto, el corazón puede seguir latiendo, aunque el ritmo pueda alterarse y la situación requiera atención médica inmediata. Esa es una de las diferencias fundamentales con respecto al paro cardíaco.

¿Qué es un paro cardíaco?

El paro cardíaco se produce cuando el corazón deja de bombear sangre de forma eficaz. Según la Asociación Americana del Corazón, no es lo mismo que un infarto. En un paro cardíaco, la persona puede desplomarse, perder el conocimiento, no responder y no respirar con normalidad. Se trata de una emergencia que requiere una intervención inmediata.

El NHLBI/NIH explica que el paro cardíaco puede estar relacionado con complicaciones de la enfermedad coronaria, infarto, arritmias, inflamaciones del corazón, traumatismos, intoxicaciones, ahogamiento, obstrucción respiratoria y otras causas. Por lo tanto, el infarto es una posible causa de paro cardíaco, pero no es la única.

¿Puede un infarto provocar un paro cardíaco?

Sí. Un infarto puede desestabilizar el sistema eléctrico del corazón y desencadenar una arritmia grave, que puede derivar en un paro cardíaco. La Asociación Americana del Corazón explica que los infartos aumentan el riesgo de paro cardíaco, pero que este también puede producirse por otros problemas eléctricos o estructurales del corazón.

Por ello, los síntomas que puedan indicar un infarto no deben dejarse pasar por alto en casa “a ver si se pasan”. El Ministerio de Sanidad recomienda que, ante la sospecha de un infarto, el paciente o alguien de su entorno se ponga en contacto con el SAMU llamando al 192.

Señales de alerta: a qué hay que prestar atención

Síntomas que pueden indicar un infarto

Los signos de un infarto pueden variar de una persona a otra. Según la Asociación Americana del Corazón y los CDC, los síntomas pueden incluir:

  • dolor, opresión o malestar en el pecho;
  • dificultad para respirar;
  • dolor o molestias en el brazo, el hombro, la espalda, el cuello, la mandíbula o el estómago;
  • náuseas o vómitos;
  • sudor frío;
  • mareo o sensación de desmayo;
  • cansancio inusual.

En las mujeres, el dolor o las molestias en el pecho también son frecuentes, pero pueden aparecer otros síntomas más destacados, como dificultad para respirar, náuseas, vómitos y dolor en la espalda o en la mandíbula, según la Asociación Americana del Corazón.

Signos que indican un paro cardíaco

En el caso de un paro cardíaco, los síntomas suelen aparecer de forma repentina. Según los CDC y el NHLBI/NIH, los signos principales son: la persona se desmaya o se desploma, no responde y no respira con normalidad.

Para el público no especializado, esta es la forma más segura de detectarlo: no responde y no respira con normalidad. No es recomendable perder tiempo intentando comprobar el pulso si la persona no responde y no respira con normalidad.

Qué hacer en los primeros minutos

Ante la posibilidad de un infarto

En caso de dolor en el pecho o síntomas que indiquen un infarto, el Ministerio de Sanidad recomienda llamar al SAMU 192. Este servicio forma parte de la red de atención móvil de urgencias y está indicado en situaciones como la sospecha de un infarto o un ictus.

Mientras llegan los servicios de emergencia, mantenga a la persona en reposo, evite que realice esfuerzos físicos y siga las instrucciones del servicio de emergencias. No le administre medicamentos, alimentos ni líquidos sin el consejo de un profesional. En caso de que empeore, pierda el conocimiento o presente una respiración anómala, la situación debe tratarse como un posible paro cardíaco.

Ante un posible paro cardíaco

Si la persona se desmaya, no responde y no respira con normalidad, llama al servicio de emergencias y comienza las compresiones torácicas. El NHLBI/NIH recomienda llamar al servicio de emergencias, buscar un desfibrilador externo automático, si hay alguno disponible, y realizar la reanimación cardiopulmonar (RCP) hasta que lleguen los profesionales.

La Asociación Americana del Corazón recomienda realizar compresiones fuertes y rápidas en el centro del pecho, a un ritmo de entre 100 y 120 compresiones por minuto. La organización también destaca que la RCP inmediata puede duplicar o triplicar las posibilidades de supervivencia de una víctima de paro cardíaco.

Si hay un desfibrilador automático externo (DAE) disponible, enciéndelo y sigue las instrucciones de voz. El desfibrilador analiza el ritmo cardíaco e indica si es necesario aplicar una descarga. Lo más importante es no retrasar la asistencia: pide ayuda, empieza con las compresiones y sigue las instrucciones del servicio de emergencias.

Hipertensión, colesterol y aterosclerosis: el vínculo entre ambos fenómenos

El infarto y el paro cardíaco comparten importantes factores de riesgo. El Ministerio de Sanidad destaca la hipertensión, la diabetes no controlada y el colesterol elevado como factores que favorecen los episodios cardiovasculares, incluido el infarto.

La hipertensión puede sobrecargar el corazón y dañar los vasos sanguíneos con el paso del tiempo. Un nivel elevado de colesterol LDL puede contribuir a la formación de placas en las arterias, lo que favorece la aterosclerosis. La combinación de hipertensión, dislipidemia, diabetes, tabaquismo y sedentarismo aumenta el riesgo cardiovascular general.

Sin embargo, la prevención no debe presentarse como una garantía. Lo más correcto es decir que el control de la tensión arterial, el control del colesterol, la actividad física, una alimentación equilibrada, no fumar y las revisiones periódicas ayudan a reducir el riesgo de sufrir episodios cardiovasculares a lo largo del tiempo.

Preguntas frecuentes sobre el infarto y el paro cardíaco

¿Son lo mismo el infarto y el paro cardíaco?

No. El infarto se produce cuando se bloquea el flujo sanguíneo hacia una parte del músculo cardíaco. El paro cardíaco se produce cuando el corazón deja de bombear sangre de forma eficaz, normalmente debido a un fallo eléctrico. Se trata de mecanismos diferentes, aunque un infarto puede derivar en un paro cardíaco.

¿Cómo saber si se trata de un infarto o de un paro cardíaco?

En caso de infarto, la persona puede estar consciente y referir dolor o molestias en el pecho, dificultad para respirar, sudor frío, náuseas, mareos o cansancio inusual. En caso de paro cardíaco, la persona suele desmayarse, no responde y no respira con normalidad. En cualquiera de estas situaciones, hay que llamar al servicio de urgencias.

¿Todo paro cardíaco está provocado por un infarto?

No. El infarto es una causa posible, pero el paro cardíaco también puede deberse a arritmias, enfermedades estructurales del corazón, alteraciones respiratorias, intoxicaciones, traumatismos y otras afecciones, según el NHLBI/NIH.

¿La hipertensión aumenta el riesgo de infarto y paro cardíaco?

La hipertensión es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. Con el tiempo, puede provocar daños en las arterias y una sobrecarga del corazón. Por ello, controlar la presión arterial siguiendo las indicaciones médicas es una medida importante para la prevención de enfermedades cardiovasculares.

¿Qué hay que hacer si alguien se desmaya y deja de respirar con normalidad?

Llama inmediatamente al servicio de emergencias, comienza a realizar compresiones torácicas en el centro del pecho y utiliza un desfibrilador externo automático (DEA), si lo tienes a tu disposición. El CDC recomienda continuar con la RCP hasta que lleguen los profesionales sanitarios.

¿Las personas con colesterol alto corren más riesgo de sufrir un infarto?

El colesterol elevado, especialmente el LDL alto, está asociado a la formación de placas en las arterias y a un mayor riesgo cardiovascular. La evaluación debe tener en cuenta el perfil completo de la persona, incluyendo la presión arterial, la diabetes, el tabaquismo, la edad, los antecedentes familiares y otros factores.

¿Es posible reducir el riesgo de ambos eventos al mismo tiempo?

Sí, es posible reducir el riesgo cardiovascular general con medidas continuadas: control de la tensión arterial, control del colesterol, una alimentación equilibrada, actividad física regular, dejar de fumar y revisiones periódicas. Estas medidas no eliminan por completo el riesgo, pero ayudan a reducirlo.

Importante: este contenido tiene fines educativos y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el asesoramiento de un profesional sanitario. En caso de síntomas que indiquen un infarto o un paro cardíaco, acuda inmediatamente a urgencias.

Fuentes consultadas
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