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Sistema cardiovascular: cómo funciona, qué problemas pueden surgir y por qué comprenderlo nos ayuda a cuidar mejor el corazón

Publicado en 19 de junio de 2026

Las enfermedades relacionadas con el sistema cardiovascular siguen figurando entre las principales causas de muerte en Brasil. Según la Biblioteca Virtual de Salud del Ministerio de Sanidad, en 2022 fallecieron en el país unas 400 000 personas a causa de problemas cardiovasculares. Este dato ayuda a comprender la importancia del tema, pero no debe interpretarse como motivo de alarma: la prevención, el diagnóstico precoz y el seguimiento médico pueden marcar la diferencia en la forma en que cada persona cuida de su propia salud.

El sistema cardiovascular suele ser objeto de atención solo cuando aparece algún síntoma: presión arterial elevada, niveles anómalos de colesterol, dificultad para respirar, dolor en el pecho o resultados de pruebas fuera de los valores esperados. Entender, de forma sencilla, cómo funciona este sistema ayuda a interpretar mejor las recomendaciones recibidas en la consulta y a participar con mayor claridad en las decisiones sobre prevención y cuidados.

Este contenido tiene fines educativos. Explica la función del corazón, los vasos sanguíneos y la sangre, presenta los factores de riesgo cardiovascular y muestra por qué hábitos como una alimentación equilibrada, la actividad física, un sueño adecuado y dejar de fumar están relacionados con la protección del corazón. Esta información no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento por parte de un profesional sanitario.

¿Qué es el sistema cardiovascular y cuál es su función en el cuerpo?

El sistema cardiovascular, también denominado sistema circulatorio, está formado por el corazón, los vasos sanguíneos y la sangre. Según el NCBI/NIH, su función es llevar oxígeno y nutrientes a las células del cuerpo y transportar los residuos para su eliminación. Las arterias llevan la sangre desde el corazón, mientras que las venas se encargan del retorno.

En términos sencillos, el corazón funciona como una bomba muscular. Los vasos sanguíneos forman la red por la que circula la sangre. Las arterias, las venas y los capilares desempeñan funciones diferentes a lo largo de este recorrido. El artículo “The cardiovascular system and associated disorders”, publicado en el British Journal of Nursing, describe este sistema como una red encargada de distribuir la sangre por el cuerpo y de mantener el funcionamiento de los tejidos.

Cuando este sistema se encuentra en equilibrio, la sangre llega a los órganos y tejidos con oxígeno y nutrientes. Cuando se producen alteraciones persistentes, como presión arterial elevada, acumulación de placas en las arterias o dificultad para que el corazón bombee, pueden surgir problemas cardiovasculares que requieren una evaluación médica.

Corazón, arterias, venas y capilares: ¿cuál es la función de cada una de estas estructuras?

El corazón es un músculo situado en el tórax y dividido en cuatro cavidades: dos aurículas y dos ventrículos. En general, el lado derecho del corazón recibe la sangre que regresa del cuerpo y la envía a los pulmones; el lado izquierdo recibe la sangre oxigenada de los pulmones y la bombea al resto del organismo. Esta explicación concuerda con la descripción de la anatomía y la fisiología cardiovascular presentada por Wuche en el British Journal of Nursing.

Las arterias son vasos que llevan la sangre fuera del corazón. La más grande de ellas es la aorta, que se ramifica en vasos más pequeños para distribuir la sangre por todo el cuerpo. En términos sencillos, las arterias transportan la sangre lejos del corazón, mientras que las venas la devuelven a él.

Las venas devuelven la sangre al corazón. Muchas de ellas cuentan con válvulas que ayudan a mantener el flujo en la dirección correcta, especialmente en las extremidades inferiores. Las alteraciones en este retorno venoso pueden estar relacionadas con problemas como las varices y, en algunos casos, la trombosis venosa profunda, que requiere evaluación médica.

Los capilares son vasos muy pequeños, responsables de los intercambios entre la sangre y los tejidos. Es en esta región donde el oxígeno y los nutrientes llegan a las células y se recogen los residuos metabólicos. Por eso, las enfermedades que afectan a los vasos pequeños, como la hipertensión y la diabetes, pueden tener repercusiones en órganos como los riñones, los ojos y los nervios periféricos.

Infografía con un diagrama del sistema cardiovascular
Fuente: adaptado de Wuche en el British Journal of Nursing.

Lo que puede alterarse: hipertensión, colesterol y otros síntomas

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias. Según las Directrices brasileñas sobre hipertensión arterial de la Sociedad Brasileña de Cardiología, los valores persistentemente elevados deben ser evaluados por un profesional sanitario, teniendo en cuenta el contexto clínico de cada persona. La hipertensión suele ser asintomática y, si no se trata, puede provocar daños en el corazón, el cerebro, los riñones y los vasos sanguíneos.

El colesterol es una sustancia importante para el organismo, pero unos niveles elevados de LDL pueden favorecer la acumulación de placas en las arterias. Según la Asociación Americana del Corazón, el LDL se conoce a menudo como “colesterol malo” porque puede acumularse en las arterias, estrechar los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular. Por su parte, el HDL participa en el transporte inverso del colesterol y suele denominarse “colesterol bueno”.

Hay otros signos y alteraciones que también merecen atención, especialmente cuando persisten o aparecen junto con otros síntomas. Los niveles elevados de triglicéridos, la alteración de la glucemia, el dolor en el pecho, la dificultad para respirar al realizar esfuerzos y la hinchazón en las piernas pueden tener diferentes causas y, por sí solos, no permiten establecer un diagnóstico. No obstante, deben ser evaluados por un médico para realizar las pruebas pertinentes.

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Factores de riesgo que se pueden modificar

Algunos factores de riesgo relacionados con el sistema cardiovascular están vinculados al estilo de vida y pueden modificarse con un seguimiento adecuado. Entre ellos se encuentran la hipertensión arterial, el colesterol LDL elevado, el tabaquismo, el sedentarismo, la diabetes tipo 2, la obesidad, el consumo excesivo de alcohol y una alimentación rica en sodio, grasas saturadas y alimentos ultraprocesados.

La hipertensión arterial es uno de los principales factores asociados al riesgo cardiovascular. Su control puede implicar cambios en la alimentación, la práctica de actividad física, la reducción del consumo de sal, el control del peso, un menor consumo de alcohol y la toma de medicamentos cuando se prescriban.

El colesterol LDL elevado contribuye al proceso de aterosclerosis, que consiste en la acumulación de placas en las paredes de las arterias. Según instituciones como la Guía Brasileña de Hipertensión y la Asociación Americana del Corazón, reducir las grasas saturadas y las grasas trans, dar prioridad a los alimentos ricos en fibra y someterse a un seguimiento médico puede ayudar a controlar el colesterol, en función del perfil de riesgo individual.

La alimentación también influye en la salud cardiovascular. Una dieta rica en sodio puede contribuir al aumento de la presión arterial, mientras que el exceso de grasas saturadas puede favorecer alteraciones en el perfil lipídico. Una forma práctica de reducir este riesgo es disminuir el consumo de alimentos ultraprocesados, moderar el consumo de sal y dar prioridad a los alimentos frescos o mínimamente procesados, teniendo siempre en cuenta las recomendaciones de un profesional en caso de padecer alguna enfermedad previa.

El tabaquismo es un importante factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares. La Organización Mundial de la Salud señala que dejar de fumar aporta beneficios a diferentes plazos: en unos 20 minutos, la frecuencia cardíaca y la presión arterial comienzan a descender; al cabo de un año, el riesgo de padecer una enfermedad coronaria es aproximadamente la mitad del que tiene una persona que sigue fumando; y, al cabo de 15 años, el riesgo de padecer una enfermedad coronaria se aproxima al de quienes no fuman.

Factores de riesgo que no se pueden modificar

Hay algunos factores que no se pueden modificar, pero que ayudan a orientar la atención preventiva. La edad, los antecedentes familiares, el sexo biológico y determinadas afecciones asociadas al ciclo vital deben tenerse en cuenta en la evaluación del riesgo cardiovascular.

El riesgo cardiovascular tiende a aumentar con la edad. Las personas con antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares precoces también pueden necesitar un seguimiento más atento. Esto no significa que el problema vaya a repetirse, pero indica que la prevención debe ser individualizada.

En las mujeres, la transición a la menopausia merece especial atención. La Guía brasileña sobre salud cardiovascular en el climaterio y la menopausia destaca que los antecedentes ginecológicos y el uso de hormonas sexuales a lo largo de la vida deben tenerse en cuenta en la estratificación del riesgo cardiovascular. La reducción de los niveles de estrógeno tras la menopausia puede estar asociada a cambios en el perfil cardiometabólico, pero el riesgo de cada persona depende de la combinación de varios factores.

Alimentación, actividad física y sueño: tres hábitos que influyen en el sistema cardiovascular

La prevención cardiovascular no depende de una única decisión. Suele ser el resultado de un conjunto de hábitos que se mantienen a lo largo del tiempo.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad intensa, además de ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días a la semana. Para quienes llevan mucho tiempo sin hacer ejercicio o padecen enfermedades crónicas, es importante consultar con un profesional antes de empezar o intensificar la actividad física.

El sueño también forma parte de la salud cardiovascular. La Asociación Americana del Corazón, en su programa «Life’s Essential 8», recomienda que la mayoría de los adultos duerman entre 7 y 9 horas cada noche. La falta crónica de sueño puede estar relacionada con un peor control de la presión arterial, un mayor estrés metabólico y una peor calidad de vida.

Una alimentación equilibrada debe considerarse una rutina, no una medida aislada. En general, una dieta rica en alimentos frescos, verduras, legumbres y cereales integrales, y con un menor consumo de alimentos ultraprocesados, contribuye a controlar el peso, la presión arterial, el colesterol y la glucosa. Las personas con hipertensión, diabetes, enfermedad renal u otras afecciones deben seguir unas recomendaciones personalizadas.

Infografía sobre hábitos que favorecen la salud cardiovascular.
Fuentes: adaptado de la Organización Mundial de la Salud, la Asociación Americana del Corazón y la Guía Brasileña sobre Hipertensión

Cuándo acudir al médico

Dolor en el pecho, dificultad respiratoria intensa, desmayo, debilidad repentina en un lado del cuerpo, alteración repentina del habla, confusión mental, dolor intenso que se irradia al brazo, la espalda, la mandíbula o el cuello, y palpitaciones acompañadas de malestar son síntomas que requieren atención inmediata.

El Ministerio de Sanidad destaca que, en caso de infarto, la atención de urgencia en los primeros minutos es fundamental para reducir el riesgo de muerte. Si se sospecha un episodio cardiovascular agudo, no se recomienda esperar a que se produzca una mejoría espontánea.

En caso de síntomas leves, persistentes o recurrentes, se recomienda concertar una cita médica. Alteraciones como la presión arterial frecuentemente elevada, el colesterol por encima de los valores objetivo, la glucemia alterada, el cansancio al realizar esfuerzos o la hinchazón en las piernas deben interpretarse teniendo en cuenta el historial clínico, los análisis y los factores de riesgo en su conjunto.

¿Qué pruebas ayudan a evaluar la salud cardiovascular?

La evaluación cardiovascular puede incluir la medición de la presión arterial, la exploración física, el análisis de los antecedentes familiares, el estudio de los hábitos de vida y los análisis de laboratorio, como el colesterol total y sus fracciones, los triglicéridos, la glucemia y la hemoglobina glicosilada.

En algunos casos, el médico puede solicitar un electrocardiograma, un ecocardiograma, una prueba de esfuerzo, una monitorización ambulatoria de la presión arterial u otras pruebas. La necesidad y la periodicidad varían en función de la edad, los síntomas, los antecedentes familiares y la presencia de hipertensión, diabetes, tabaquismo, obesidad, enfermedad renal o episodios cardiovasculares previos.

Por eso, más importante que seguir una lista fija de pruebas es realizar un seguimiento periódico y personalizado. La prevención es más eficaz cuando tiene en cuenta el riesgo específico de cada persona.

Glosario rápido

Aterosclerosis: acumulación de placas de grasa, calcio y otras sustancias en las paredes de las arterias, lo que puede reducir el flujo sanguíneo.

AVC: accidente cerebrovascular. Puede producirse por una obstrucción del flujo sanguíneo hacia una región del cerebro o por la rotura de un vaso sanguíneo.

Colesterol LDL: fracción del colesterol asociada a la acumulación de placas en las arterias cuando sus niveles son elevados.

Colesterol HDL: fracción relacionada con el transporte del colesterol de vuelta al hígado.

Hipertensión arterial: Aumento persistente de la presión arterial, diagnosticado a partir de mediciones adecuadas y de una evaluación clínica.

Triglicéridos: tipo de grasa presente en la sangre. Los niveles elevados pueden aumentar el riesgo cardiometabólico, especialmente cuando se asocian a otras alteraciones.

Hemoglobina glicosilada: Prueba que indica el nivel medio aproximado de glucosa en los últimos dos o tres meses y que ayuda a evaluar la diabetes y la prediabetes.

Preguntas frecuentes sobre el sistema cardiovascular

¿Qué es el sistema cardiovascular?

Es el conjunto formado por el corazón, los vasos sanguíneos y la sangre. Su función es transportar oxígeno y nutrientes a los tejidos y recoger los residuos metabólicos para su eliminación.

¿La hipertensión siempre provoca síntomas?

No. La hipertensión puede permanecer asintomática durante mucho tiempo. Por eso, es importante tomarse la tensión regularmente y acudir al médico para un seguimiento.

¿Cuál es la diferencia entre el LDL y el HDL?

Cuando los niveles de LDL son elevados, pueden contribuir a la acumulación de placas en las arterias. El HDL participa en el transporte del colesterol de vuelta al hígado. A la hora de interpretar los resultados, se debe tener en cuenta el riesgo cardiovascular de cada persona.

¿Dejar de fumar mejora la salud del corazón?

Sí. Según la Organización Mundial de la Salud, los beneficios se notan rápidamente y se acumulan con el tiempo. Dejar de fumar es una de las medidas más importantes para reducir los riesgos para la salud cardiovascular.

¿Cuánto ejercicio se recomienda?

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada o entre 75 y 150 minutos de actividad intensa. Las personas con enfermedades crónicas o con un estilo de vida sedentario deben consultar a un profesional antes de empezar.

¿Este contenido sustituye a la consulta médica?

No. Este artículo tiene carácter informativo y educativo. En caso de síntomas, dudas o alteraciones en los resultados de las pruebas, acuda a un profesional sanitario.

Fuentes consultadas

https://bvsms.saude.gov.br/cerca-de-400-mil-pessoas-morreram-em-2022-no-brasil-por-problemas-cardiovasculares
https://www.gov.br/saude/pt-br/assuntos/saude-de-a-a-z/i/infarto
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK279250/
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36149425/
https://abccardiol.org/article/diretriz-brasileira-de-hipertensao-arterial-2025/
https://www.scielo.br/j/abc/a/fpRqtqpRp6YXLJmQTYSBggG/
https://www.who.int/europe/publications/i/item/9789240014886

https://www.who.int/news-room/questions-and-answers/item/tobacco-health-benefits-of-smoking-cessation
https://www.cdc.gov/tobacco/about/benefits-of-quitting.html
https://www.heart.org/en/healthy-living/healthy-lifestyle/lifes-essential-8
https://www.heart.org/en/health-topics/cholesterol/hdl-good-ldl-bad-cholesterol-and-triglycerides/lower-your-ldl
https://www.cdc.gov/cholesterol/about/index.html

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